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Cómo influye la elección del tipo de metal en el rendimiento de una estructura metálica.

Rendimiento estructura metálica - EMS e Hijos

Cómo influye la elección del tipo de metal en el rendimiento de una estructura metálica.

Uno de los aspectos más ventajosos de acudir a una empresa especializada en la fabricación de estantes metálicos, como es nuestro caso, es el asesoramiento técnico que puede brindarte. Porque, para empezar, la correcta elección del material en estos trabajos es clave para que la estructura metálica cumpla sus objetivos desde todos los puntos de vista.

No se trata únicamente de una decisión estética o económica, sino de una elección técnica que afectará directamente al rendimiento de la estructura metálica, a su durabilidad, a la resistencia mecánica y a la adecuación de la pieza al entorno en el que se va a instalar.

Cada metal posee propiedades físico-químicas distintas que lo hacen más o menos apropiado para ciertas aplicaciones y usos. Por eso es imprescindible conocer sus comportamientos para garantizar la fiabilidad de la estructura. Y hoy nos gustaría analizar este aspecto con algunos ejemplos prácticos que conocemos de nuestro día a día.

Diferente material, diferente rendimiento de una estructura metálica

Para desarrollar este tema de manera sencilla vamos a analizar cómo se comportan algunos de los materiales que habitualmente utilizamos en el diseño y la fabricación de piezas y estructuras de metal a medida. Verás que acertar con el material elegido es clave para garantizar el correcto rendimiento de la estructura metálica:

1.- Acero de carbono:

Es uno de los materiales más utilizados en la fabricación de estructuras por su excelente resistencia mecánica, su facilidad de soldadura y su coste relativamente bajo. Es ideal para estructuras portantes, naves industriales y componentes de maquinaria pesada. Sin embargo, su resistencia a la corrosión no es amplia, por lo que requiere tratamientos o recubrimientos protectores cuando se expone a ambientes húmedos o agresivos. No es el mejor material si hablamos de estructuras que van a estar a la intemperie en condiciones extremas.

2.- Acero inoxidable:

Destaca por su alto contenido en cromo y níquel, lo que le confiere una gran resistencia a la corrosión y una excelente durabilidad, incluso en entornos marinos o industriales con alta presencia de agentes químicos. Se emplea cuando la estructura debe tener una larga vida útil sin mantenimiento intensivo, o cuando el acabado estético también es prioritario. Su coste es superior al del acero al carbono, pero se compensa con una mayor longevidad y un acabado más bonito, además de su facilidad de reciclado.

3.- Aluminio:

Es otro metal habitual en procesos de fabricación de piezas a medida, especialmente valorado por su ligereza y su buena resistencia a la corrosión. Aunque no ofrece la misma resistencia mecánica que el acero, su bajo peso lo convierte en una opción idónea para estructuras móviles, fachadas arquitectónicas o componentes donde la reducción de carga estructural es crucial. Además, su maleabilidad facilita la fabricación de piezas complejas con geometrías especiales.

4.- Cobre y sus aleaciones, como el bronce o el latón:

Son menos frecuentes en estructuras metálicas de gran escala, pero se utilizan en componentes específicos donde se requiere una alta conductividad eléctrica o propiedades antimicrobianas, como en aplicaciones hospitalarias o instalaciones eléctricas.

 

Como ves, elegir el tipo de metal adecuado es una decisión técnica que debe contemplar no solo las condiciones mecánicas y ambientales, sino también factores como la facilidad de mantenimiento, el peso, la estética y la vida útil esperada de la estructura. Contar con asesoramiento especializado de una empresa como EMS e Hijos en esta elección es clave para optimizar el rendimiento de la estructura  metálica y garantizar la seguridad de cualquier proyecto metálico a medida.